
Avalada por 14 Emmy de ¡59 nominaciones!, 4 Globos de Oro en 4 años y por una buenísima aceptación de público y crítica no he podido resistirme más a verla. Tras esa designación de mejor serie de la historia me decidí a ver el capítulo piloto con el que empezó todo.
Mad Men es una serie lenta, de largas secuencias y cortos diálogos, de miradas, que muestra la parte oscura de cada triunfador, pero sobre todo es una serie detallista. Cada maldito detalle está controlado, cada plano es perfecto, cada pelo de cada actor está donde se quiere que esté, cada cigarrillo está fumando con el mejor glamur posible, cada actuación está perfectamente medida y mimetizada con el entorno: los mejores decorados y vestuario de la televisión.
Entiendo a la gente que dice que le baja la tensión viendo Mad Men, porque cuenta una historia tranquila. No creo en el estrés en los años 60, pero sí creo en todo lo que me cuenta. La lucha por el posicionamiento social, por la familia, por elaborarse una buena carrera... Hay momentos tan memorables y emocionantes como el del proyector de diapositivas Kodak que dejan marca.
En definitiva, Mad Men es una serie tan cuidada que todas las demás series siempre van a tener que aprender algo de ella, como mínimo estéticamente hablando.
Puntuación: 9/10.
Mad Men en FilmAffinity
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